Con el fin de fomentar una mayor colaboración y coordinación entre los miembros de la magistratura y los expertos que realizan tareas científicas y periciales para la Justicia, se llevó a cabo en la sala Gorostiaga del Palacio de Justicia una jornada de actualización sobre autopsias medicolegales.
Este evento, organizado por el departamento de Docencia, Investigación y Ética del Cuerpo Médico Forense –que forma parte del Centro de Asistencia Judicial Federal del Máximo Tribunal– y la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional de la Capital Federal, fue dirigido por la perito tanatóloga Laura Aón Bertolino y Alejandro Vega, coordinador del departamento de Tanatología de la Morgue. Durante la jornada, a la que asistieron jueces y funcionarios de todo el país de manera presencial y virtual, se discutió la interpretación y valoración probatoria de las autopsias en el contexto del proceso penal.
“Con el equipo completo y la infraestructura adecuada, estamos en un momento que nos permite ofrecer toda la experiencia pericial: este gran esfuerzo se aprovecha en la medida que el funcionario judicial conozca los detalles de nuestra labor”, afirmó el decano del Cuerpo Médico Forense, Leonardo Ghioldi, al abrir la jornada. También destacó los avances que han permitido reducir los plazos en pericias complejas, así como el plan de modernización del histórico edificio de la Morgue que está promoviendo la Corte.
En la misma línea, el presidente de la Cámara Criminal y Correccional, Ricardo Pinto, valoró la iniciativa al describirla como “una mesa de diálogo recíprocamente enriquecedora” y un espacio para el intercambio de ideas que mejora la comunicación y la relación entre el órgano auxiliar de la Justicia y los magistrados. Además, subrayó la relevancia específica de las autopsias, que –según dijo– “no son una pericia más”, sino que a menudo son “decisivas y relevantes” en la resolución de casos de muertes violentas.
El camarista Hernán Martín López coincidió, afirmando que “lo enriquecedor de estos encuentros es la articulación posterior: crear vínculos para facilitar contactos y mecanismos de intercambio de información que hagan la investigación más efectiva”. López consideró que “el aporte del informe autopsial debe ir más allá de simplemente acreditar la ocurrencia del hecho: es más que un certificado de defunción científico, es una base de datos que proporcionará al juez la mecánica y, en muchos casos, la atribución de responsabilidad”. Por lo tanto, concluyó, “esto no puede depender del voluntarismo de quienes participan en un proceso penal: debe basarse en un protocolo de actuación e investigación donde todas las partes tengan acceso a la información completa”.
Por su parte, el director médico de la Morgue, Santiago Maffia Bizzozero, resaltó el carácter interdisciplinario de las autopsias y la necesidad de “mejorar la fluidez en el diálogo” con los tribunales: “Es fundamental contar con toda la información y con el objetivo de realizar esa peritación en el cadáver: qué esperan ustedes obtener de la autopsia. A partir de eso, podemos abordar de manera más precisa el estudio pericial del caso”, explicó.